El Gobierno de España ha acabado con las subvenciones al haber superado en 37,5 millones de euros el límite de 200 fijado por el ejecutivo.

El Gobierno en funciones ha cerrado el grifo de la línea de ayudas del Programa Pareer-Crece, dedicado a la rehabilitación energética de, entre otros inmuebles, los edificios residenciales, al haberse superado en 37 millones y medio de euros el presupuesto inicial, establecido en 200 millones.

En cifras, el proceso de registro de nuevas solicitudes de este Plan, gestionado por el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), ha concluido con casi 2.100 solicitudes de ayuda presentadas, que representan 129 millones de euros en ayuda directa sin contraprestación y otros 108 en préstamos reembolsables. Sin embargo, ha muerto de éxito, porque aunque su convocatoria estaba inicialmente abierta hasta el 31 de diciembre de 2016, ha dejado varios proyectos en lista de espera.

Según el IDAE, el 80% de los solicitantes y beneficiarios han sido las comunidades de propietarios, siendo la medida más demandada, con 1.572 solicitudes (favorables o en tramitación) la mejora del aislamiento térmico de las fachadas con el fin de reducir los gastos en calefacción. Y, con todo, este organismo, dependiente del Ministerio de Industria, Energía y Turismo, confirma que a pesar de su buena acogida, «todavía no está decidido que el presupuesto de esta línea Pareer-Crece vaya a ampliarse«.

Para Apolonio Dorado, vicepresidente del Colegio de Administradores de Fincas de Madrid (CAFMadrid), institución que forma parte de la Mesa de Rehabilitación del Consistorio, el agotamiento de los fondos de las líneas Pareer-Crece ralentizará el impulso de la rehabilitación. «Principalmente», opina, «afectará a las ayudas del Ayuntamiento, pues sus medidas estaban orientadas a poder compaginar en una misma actuación de rehabilitación distintas subvenciones, y una partida importante de esa coordinación y sobre la que basan gran parte de sus números, era el Pareer-Crece».

Según Dorado, «el IDAE ha comprobado de primera mano que este plan ha sido eficaz, que las comunidades de propietarios han usado estos fondos, por lo que debería ampliarse de manera continuada como ocurre con el Plan PIVE».

De la misma opinión es Salvador Díez, presidente del Consejo General de Colegios de Administradores de Fincas (CGCAFE), para quien es imprescindible que los programas de ayudas tengan una continuidad en el tiempo. «Esto facilita que los propietarios puedan planificar sus intervenciones y aporta una mayor seguridad al ver que las ayudas se han hecho efectivas en otros edificios», argumenta. «En cambio», prosigue, «con la paralización del Programa el efecto es doblemente negativo: por un lado, no hay ningún tipo de ayuda y, por otro, se cambian las expectativas de los propietarios que estaban proyectando obras, lo que genera desconfianza en el sistema».

Fuente: elmundo.es