• Uno de los pocos estudios especializados en accesibilidad en España, se encuentra en Vera
  • A partir de una toma de conciencia personal y azotados por la crisis, dos arquitectos se embarcan en un proyecto que busca lugares para todos

Crear espacios universales, a los que puedan acceder y llegar todas las personas de forma lo más independiente posible. Es el objetivo de Ignacio Cano y Miguel Gallego, desde su proyecto recientemente iniciado en Vera, un estudio de arquitectura especializado en la reforma y creación de lugares en los que todo el mundo pueda moverse con la mayor de las facilidades, bajo el nombre de ‘Adapt-A’.

«Hasta ahora he hecho muchos proyectos, pero haciendo autocrítica, de un año a esta parte me he dado cuenta de que en ellos nunca había pensado en personas como. mi abuelo, por ejemplo, personas mayores con problemas para moverse con facilidad», apuntó Ignacio Cano, al preguntarle porqué surge la idea de un estudio especializado en ello.

Ignacio y Miguel se conocieron, por circunstancias personales, hace poco más de un año. Pusieron en común esas preocupaciones que, por motivos familiares, les inquietaban, y de ahí surgió la idea de poner su profesión al servicio de la «universalización de los espacios».

«Empezamos a tomar conciencia de que solo con cumplir la normativa de accesibilidad no bastaba, porque nos dimos cuenta de que se puede ir mucho más allá con respecto a diseñar lugares para todos», coincidió Gallego.

Y es que cuando se piensa en discapacidad nos viene a la mente una silla de ruedas, pero hay mucho más campo en la movilidad y en las necesidades que pueden tener las personas. «Nos decidimos a ponernos en el lugar de las personas para ser capaces de diseñar edificios, calles, viviendas que se adaptaran a todas las circunstancias», apuntó Cano. Y de ahí que en su estudio, a la entrada, nos encontremos con una silla de ruedas, pero también con un antifaz para ponerse en la piel de quién no puede ver. «Hemos sido más conscientes de las deficiencias que tenemos en nuestros espacios públicos y privados y aunque sabemos que no es sencillo, queremos ser capaces de construir esos sitios que puedan ser disfrutados por todos en las mismas condiciones, a pesar de las dificultades de cada cual», aseguraron ambos.

‘Adapt-A’ nació a mediados del verano pasado, es seguramente el único estudio de arquitectura especializado en crear lugares para todos, sin tener que buscar un «rincón» en el que poner un aparcamiento para minusválidos, o un «rincón» para dos o tres butacas en un teatro. «La mayor universalidad posible de esos espacios es el objetivo», añadieron.

Y ya tienen ejemplos prácticos, como el diseño de oficinas en Madrid, con unas entradas adaptadas, «pero no sólo con la rampa de acceso, sino pensando en todo el circuito de accesibilidad, muchas veces, colocan la rampa, pero luego no se ha pensado en como acceder a esa rampa, o en cómo ir de un lugar a otro a partir de ella», explicaron.

También han hecho proyectos en la zona del Levante almeriense. «Un inglés en Mojácar quiso que le adaptáramos su vivienda, empezando por la cocina, es un hombre muy bajito, y todo se le quedaba inalcanzable. Estos detalles parecerían una tontería, si no es porque de ellos depende la movilidad y la comodidad en la vida diaria. Igualmente, en Vera y Garrucha tenemos dos viviendas en las que estamos adaptando todos los exteriores para hacer posibles los itinerarios por ellos, en la planta baja. En las calles deberíamos optar a hacer lo mismo. Crear itinerarios accesibles que permitan ir de un lugar a otro sin problemas, con vados, accesos o pasos a nivel, señalizaciones adecuadas», insistió Cano.

Para hacer un buen diseño universal, «lo ideal sería que las cuestiones de accesibilidad pasaran totalmente desapercibidas, es decir, que sirvan para una persona con cierta discapacidad o para cualquiera. Es la forma de una integración también real», coincidieron en destacar Cano y Gallego.

¿Y eso como se hace? «Estrujándose el cerebro», apuntaron. Normalmente, en un proyecto de arquitectura se pido un tanto por ciento de superficie con aparcamientos para discapacitados, pero no se dice dónde deben ir esos, o un tanto por cierto de butacas en un teatro o cine para personas con dificultades de movilidad, pero ¿dónde se colocan esos lugares? «En reductos, en rincones. Creemos que eso no debe ser así porque no es una normativa ‘democrática’ en el sentido de que no está fomentando la integración en su máxima posibilidad», dijeron, a pesar de reconocer que «a veces es complicada la viabilidad técnica de un proyecto con esta ambiciosa meta de espacios universales, pero cuanto más accesibles sean nuestros espacios más gente atraeremos hasta nuestra zona, teniendo en cuenta dos factores: una, que tenemos una sociedad que envejece, y por tanto, que tendrá más problemas de movilidad que una joven; y otra, que somos una zona turística, y que cuanto más amplias sean nuestras posibilidades, más tipos de personas podrán venir y estar de forma agradable en nuestros hoteles, nuestras calles, nuestros teatros o nuestras playas», manifestaron los arquitectos.

La idea es que cualquiera no se sienta ‘atrapado’ en su casa, o no sienta que tiene más limitaciones de las que ya le ponen sus condiciones físicas, por ejemplo. La idea es «que hay todo un mundo por explorar y por mejorar» y que no se limitaría «al espacio privado o a nivel doméstico, sino que podría haber un ámbito amplísimo, como el sector turístico, el cultura, y tantos otros», finalizaron.

Fuente: Ideal Almería